5.9.19

VIAJAR NO LLEVA A NINGÚN SITIO (2019)



Monolito, Satellite of love, esta novela comprime y expande el zumbido de la vasta obra de Gabriel Peveroni, desde lo escrito y dirigido en Juntacadáveres, a mediados de los 90 en Montevideo, hasta su último libro publicado: Los ojos de una ciudad china (HUM, 2016). Viajar no lleva a ningún sitio se sumerge en la historia cultural reciente y nos hipnotiza con su estructura narrativa en círculos concéntricos. Personajes que nos enamoran deambulan por el globo de sur a norte, de oeste a este, y viceversa; saltan de avión en avión, de continente en continente, deambulan de fiesta en fiesta, de casa en casa, y pugnan por encontrarse consigo mismo y con los demás. El resultado literario es impecable pues la fuerza poética del texto nos lleva a implicarnos en las vidas de este elenco singular. La clave de esta ficción está en el ruido de fondo residual que suelda las placas de la densa superficie fragmentada donde el diálogo minucioso de los personajes cumple con la cabal expresión de lo humano y del género novela. Subterráneamente, en cambio, es de los límites de uno y de otro de lo que se trata y de un nuevo paradigma en curso. Oye el zumbido; arroja tu hueso al aire y verás. (Comentario de Juan Pablo Chiappara)


Escribe Agustín Fernández Mallo en la contratapa: "En el núcleo de este relato-red casi no hay tiempo, casi todo es espacio, comunicación en el espacio. En efecto, el texto es un mapa, antes que nada es un mapa, una cartografía física y emocional. Tiene algo el narrador de un Marco Polo contemporáneo, de aquellas ciudades invisibles que relatara Italo Calvino. Pero también recuerda a las personas en loop de las que nos hablara Diedrich Diererichsen".

+++

REPERCUSIONES Y LECTURAS

* FRACTAL Y REPLICANTE: Entrevista de Gabriel Lagos en La Diaria.




No hay comentarios:

Publicar un comentario